Ahorrador Extremo: No Siempre es Buena Idea

Enero 30, 2016

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En medio de un mundo mercantil, donde por todos lados nos atacan anuncios y publicidades para comprar y gastar los sueldos, es muy difícil, y casi una rareza que alguien logre ahorrar parte de su salario, a la vez que cancela deudas, gastos mensuales y se permite disfrutar la vida. Tengamos en cuenta que uno no puede vivir para trabajar, sino que trabaja para obtener lo necesario para vivir.

¿Qué ocurre con aquellos que han llegado al extremo de ser súper ahorradores? ¿Son el ejemplo perfecto de que ahorrar sí se puede? O ¿evidencian los riesgos de asumir demasiado en serio el hecho de ahorrar?

Existen personas que con una actitud completamente contraria a los compradores compulsivos, se exigen constantemente a buscar el ahorro, acaparando el dinero y reconsiderando la necedad de gastarlo.

Si bien, ahorrar requiere de conciencia y responsabilidad en el uso e inversión del dinero, también exige de un margen de noción entre lo hipérbole y lo que sí se puede gastar.

Aquellas personas obsesionadas por el ahorro, tienden a volverse tacaños y avaros hasta consigo mismos, controlando su tiempo en la ducha, el volumen de papel higiénico a gastar, ponen en juego su integridad solo por ahorrar un poco más, entre otras actitudes.

¿Podemos decir que esto es vida?

Algunas de estas personas, con propósitos grandes, prefieren hacer uso de préstamos o tarjetas antes que descompletar sus ahorros, prefiriendo carecer de transportes o algún gusto de su presupuesto promedio, para pagar los créditos, a disminuir el monto de su dinero ahorrado.

No es un accionar sabio, cuando significa un pago mayor de interés que si se entrega el dinero en efectivo. Aunque puede haber muchas prioridades para ahorrar, también hay muchas situaciones en las que carecer por un momento del monto no está mal. El problema es llegar a los extremos opuestos, sea el desperdiciarlo todo o el ahorrarlo todo.

¿Si se presenta una emergencia?

Bueno, un accionar sabio es acudir a un "auto préstamo". Si usted es una persona comprometida con los pagos y el ahorro, en caso de necesitarlo, en vez de acudir a un préstamo externo, pagando intereses altos, acuda a un contrato con usted mismo.

Retire el dinero que requiera para su emergencia, y comprométase a en el siguiente mes hacer el pago total o parcial del mismo, cual si fuera una deuda bancaria. Así usted podrá salir del embrollo y de paso se ahorrará un buen porcentaje de dinero que regalaría al banco en intereses.

Por otro lado, puede hacer una reconsideración sobre si aquel balance estricto de ahorro es adecuado. ¿Le tiene un propósito a ese dinero? Si lo tiene, calcule si posee un poco más de tiempo para reunirlo y disfrutar de otras cosas.

Si no, ¿para qué ahorra? Recuerde que la vida es una sola, y aunque debamos tener un colchón para el caso de cualquier calamidad, no podemos justificarnos en ello, si al presentarse no lo utilizamos.

Además, en la vida se presentan oportunidades donde una inversión extra lo puede favorecer más, o donde comprar algo con más calidad le garantizará una rentabilidad y ahorro mayor a largo plazo, que el consumo de bienes extremadamente económicos.



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